lunes, 21 de diciembre de 2009

Otoño VeintisietE.

Naturaleza: Exposición Universal.

Epílogo.

Una vez más..., y como yo..., Gonzalo Conde Escuredo..., cumplí..., y más que nada o sobre todo..., conmigo.

Veintisiete entradas para hacer historia..., historia natural.












Y no he dejado de estar durante todo ese tiempo dispuesto a compartir mi Exposición con cualquiera. Pues no se trataba más que de hacer historia.

A mí ya es lo único que como ser/objeto me interesa..., y lo demás me parece ya..., en pleno siglo XXI..., bobada o bobadas ya vividas..., tiempo/espacio del siglo XIX.

Hice historia.

Creo haber clarificado ese dilema del veinte entre evolucionismo y creacionismo..., concepto que de tan dogmáticos ya era difícil evaluarlos... Y así es creación..., pero desde ninguna línea pasada..., es creación..., y desde hoy. Y así cualquier afiliación del término creación con uno u otro de estos menores supuestos..., carece del menor interés..., y será de un cada día menor sentido.

Mis conceptos son de mi espacio/tiempo..., y los levanto sobre cualquier otro..., así se han levantado..., así se erigen..., y así se izarán... Pues si de algo vale un concepto es por su relación con la vida..., y así..., se de él se desprende una mayor o más infinita expectativa..., tanto más valor tendrá. Si..., por el contrario..., remite a algo menor..., no pasará de ser una condena.

Yo..., como yo..., como tiempo/espacio..., los pongo..., por mí..., en el espacio/tiempo..., en nuestro espacio/tiempo..., y hago del lector de mi línea un real contemporáneo.

De Gonzalo.

Apéndice:

Dedicaré los siguientes días a editar..., en un procesador de textos..., todas mis entradas en la Red y desde que entré..., que debió ser..., en este momento no lo sé..., alrededor de mayo de este año.

Y..., para que se hagan una idea de cómo entiendo mi propia edición..., podría ingresar en ella apéndices estacionales..., de inverno..., primavera..., y verano... O..., anales..., dos mil diez..., dos mil once..., dos mil doce...

Si creación..., lo que quiera. Para mí es sólo trabajo. Pues como capacitación voy más que probado..., más..., estoy ya en el grado de obras completas.

Lo que es..., es..., y Gonzalo Conde Escuredo es Autor.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Otoño CatorcE

Mi posible o imposible publicación en papel.





Mis intentos de edición en papel han supuesto para mí..., y hasta la fecha..., una absoluta pérdida de tiempo... De ahí que desde hace nueve o diez años..., que no lo recuerdo con exactitud..., no me haya molestado en dedicarle a esa ingrata tarea ni un minuto de tiempo.



Y es que las editoriales..., de lo que sea..., apuestan en un noventa y nueve por ciento por la artesanía.



Cuando no..., pretenden que uno pague su publicación..., en fin..., sin más comentario al respecto.

El caso es que me dio un pronto..., me apetece verme en papel..., y tras esa década..., vuelvo a intentarlo..., y así llevo unos días mandando un correo electrónico a algunas..., correo..., que en el apartado asunto..., dice:

Tanteo mi posible o imposible edición en papel.

Para conocerme un poco basta con teclear mi nombre completo en la Red: Gonzalo Conde Escuredo.

Con esto pretendo sólo dar con algún interés.

Y es que desde mayo de este año me estoy editando y publicando en la Red..., y a mi gusto..., y creo que en cuanto a ese gusto no me presento mal..., más..., no creo que editor alguno me pueda presentar mejor.

Resultando mis entradas..., todas..., de cierto buen gusto y mayor aún calidad.

Sí..., preciso para mí de una excepcionalidad..., y par..., par a mí... Pues un editor lo único que tiene que hacer..., y para conmigo..., es únicamente imprimir..., todo lo demás no sólo pasa por mis manos sino que además lo muestro hecho.

Y no..., no..., no me voy a mover en otro plano más que en el del correo electrónico... El que quiera que lo abra y el que no..., que lo deje. Pero no emplearé otra vía..., ni mayor molestia..., pues..., la verdad..., considero que ya en sí soy de un valor que raramente se da..., ni en volumen de obra ni en calidad...

Me muestro..., me expongo..., nada pues tengo que demostrar.

Y así Gonzalo Conde Escuredo está abierto a todo editor de este mundo que manifieste un interés claro por mí... Y pasarán años hasta que vuelva a intentarlo.

De Gonzalo.






miércoles, 18 de noviembre de 2009

Otoño OchO

Gonzalo Conde Esccuredo es Autor..., y así..., si escribo:


Si especie..., mutación.


Mi línea se está comportando como lo que es..., curso mayor.



En Historia o Ciencia Natural se debe entender lo que sigue..., se ha de dar una orden de ser para variar cosa..., y nada en la naturaleza carece de ser..., pues..., si naturaleza..., ser.

La evolución darwiniana no comprende la revolución..., y por lo mismo no prueba el paso..., no traduce la revolución de la especies pues por sólo evolución no se daría más que una en todo este universo o cualquier otro. Y así insistimos:

Si especies..., mutación.

La información la recoge el sistema nervioso..., y es cifrada en el cerebro..., y es éste el que ordena una u otra mutación. No es la parte lo que rige el todo..., es el todo lo que rige cada parte..., y así no es que un dedo salgan dos..., o una aleta..., es el cerebro el que toma esa decisión por la información que le llega a través de sus sentidos..., y decide por supervivencia...., y así..., por adaptación no evolucina..., no tiene tanto tiempo..., muta.

Y así la evolución explica poco..., y así si durante miles de años no se da cambio alguno..., cómo se explica que en el trascurso de un infinitamente más pequeño surja especie..., cómo..., si no por mutación.

Por la evolución darwiniana no explicas ni el hombre como especie..., te faltará..., como en todas las especies..., eslabón tras eslabón..., pues se da salto..., y salto cualitativo..., salto mental.

El principio es siempre de creación.

No es ciencia natural..., es historia natural. Por nacimiento/muerte..., por vida. Y así toda mutación es por vida..., por exposición..., y así se traduce.

Sin mutación no se explicaría ni el paso del hombre desde la caverna al rascacielos. Pues misma mente o ser..., misma cosa... Hubo que regir tal montón de cambios en el pensar que difícilmente se podrían suponer como un algo paulatino..., y si como revoluciones mentales..., fuego..., rueda..., metales..., neolítico..., civilización... Y así la mayor mutación que se dio fue..., y hasta el momento..., o nueva especie a hallar..., en el hombre..., su cerebro le hace innecesario mutar cualquier parte pues puede crear cualquier cosa... Pues el hombre no es hombre por las manos..., por los pies..., por los brazos..., por el tronco..., ni porque camine erguido o agachado..., lo es por grado cerebral..., y así no por parte alguna..., sino por todo. Y así se hizo y hará con todos los brazos mecánicos que precise..., pies..., troncos..., cabezas de tornillo o alfiler... Cuando la mutación alcanza el cerebro..., el grado ya sólo se expresa y manifiesta ahí...

Escribo esto para que entiendan que un país por atrasado que esté puede en tres generaciones ponerse en el siglo veintiuno..., miren..., el grado mental está dado y sólo precisa de una continua animación.

Nos regimos aún..., y en casi todo saber..., por decisiones tomadas en el siglo diecinueve..., saber que..., no lo duden..., fue... Y así si un estudio natural no comprende el ser..., lo más probable es que no llegue a comprender jamás nada..., pues no deja de moverse en círculos.

Y vale para toda materia dada por sabida y jamás tocada o vuelta a tocar... Las universidades acaban por volverse patios de colegio..., grados de parvulitos..., en un proceso que puede llegar a ser en un momento mal dado muy difícil de parar..., basta recordar la historia un poco para entender que se puede pasar de barbarie a civilización y de la misma a barbarie...

Un ejemplo... Nuestras universidades..., y en todos los continentes..., han perdido el concepto universal para sólo mostrar el más popular..., y así..., en pleno siglo veintiuno se enseña pueblo..., cuando la realidad de esta Tierra es ciudad... El barbarismo tiende siempre a ruralizar.

Y así si la ciencia no comprende el ser..., va a ser muy difícil que sea capaz jamás de explicar cualquier historia..., humana..., animal..., vegetal..., o mineral.

Toda teoría ha de explicar más que ocultar..., y así si una teoría como la de la gran explosión ha de callar más que explicar..., yerra ya en el principio de exposición..., pues si la materia ni se crea ni se destruye..., sólo se transforma..., esa teoría se está erigiendo sobre lo peor... Pues el principio que cabe deducir de esa transformación es el de eternidad. Y así en toda teoría ha de caber la mayor certeza y en caso alguna la mayor duda.

El comportamiento más natural ha de ser aquel que invite a la mayor claridad y así el mayor saber y la mayor praxis sólo pueden darse tras la mayor transparencia..., decidirse por ella es tanto como animar el saber por no dejar de cursar.

Gonzalo Conde Escuredo es hoy..., Otoño.



miércoles, 2 de septiembre de 2009

Eternidad


El tiempo se empeña en hacer de mi espacio un Museo. Mi mujer pinta..., y esta vivienda está llena de cuadros..., mi padre pintaba..., y esta vivienda está llena de cuadros..., yo escribo..., y esta vivienda está llena de libros..., yo fotografío y esta vivienda está llena de fotografías..., yo entré en escultura..., y está vivienda estará plagada de formas.
Por si todo esto fuese poco..., mi madre..., mi pequeña Margot..., mi Margotín..., y valga Margotín para hacer aclaración que mi madre me dio tras leer la entrada: Mi pequeña Margot. Decía en ella que su padrino la llamaba Margotita..., y no..., era Margotín..., y tiene su explicación..., su padrino estaba casado con una francesa..., una hija de uno de los ingenieros que hicieron el canal de Suez..., y así el diminutivo en francés no podría ser nunca Margotita..., y sí..., Margotín... Y añadió algo que yo no sabía..., ese padrino suyo pagó siempre el servicio doméstico de mi madre..., y hasta el final de sus días... Esto es..., no debió de dejar de quererla nunca.
Dejemos esta maternal aclaración para entrar en mi vida y vivienda como Museo... Mi madre ya me había pasado su dormitorio..., que tuve que dividir..., pues bien..., está a nada de pasarme el dormitorio de mis bisabuelos..., exactamente el dormitorio de Benito Corbal y mujer..., el mismo que da nombre a una calle de la ciudad de Pontevedra... Y si el de mi madre tiene más de medio siglo..., y gallego..., pues es en castaño y con adornos de concha compostelana..., el de Benito Corbal debe tener más de un siglo..., y sí..., es exquisito..., pero el trabaja que me va a dar..., todo..., todo pasa por mis manos..., y sí..., tendré que arrancarle alguna polilla..., y más de una mano de cera para dejarlo a mi gusto..., para hacerlo a mí. Un mes de trabajo..., y es un cálculo a ojo..., y haré lo que hice con el de mi madre..., lo dividiré..., y..., bajo mi criterio o criterio máximo o de autor..., le daré un nuevo estado..., para abrigar así algunos de los contenidos de mi hija..., mujer..., y míos...
Esta vivienda es un bazar..., tendré al tiempo que tirar..., la verdad..., nunca dispuse del suficiente espacio..., y debe ser por algo así por lo que desde que recuerdo me tuve sentir universal.
Un camión es lo que me va a mandar desde Vilagarcía..., y según me dijo..., mi hermana Dolores..., su marido Miguel..., y su hijo Miguel..., llevan una semana desmontándolo... Creo que me lo enviará por Retro..., una empresa de espíritu social..., desde aquí decirles..., que me lo mimen..., porque sólo el dios puede imaginar lo que podré hacer con esos muebles... El genitivo sajón lo expresa bien: pasarán a ser como yo..., esto es..., de..., Gonzalo´s.´Esto es..., más de mí que de mis bisabuelos.
La mitad se lo pasaré a mi hija..., imagínenselo..., un montón de pósters compartiendo espacio con muebles centenarios... En fin..., no tengo ya ni por donde moverme..., y si por algo me gusta esta vivienda es por lo patios...
Pues bien..., haría espacio de Gonzalo de cualquier parte de este mundo..., de eso estoy completamente seguro..., de éste o el más remoto que pueda caber en mente alguna y sin desechar imaginaciones cósmicas..
Un Museo sí..., pero son las once y veintiocho minutos de esta mañana..., y esta letra va en vivo..., esto es..., un Museo Vivo..
Me acaba de llamar mi mujer..., mi madre manda el camión hoy..., sale de Vilagarcía a las cuatro de la tarde..., y lo tendré por aquí sobre la seis y media..., señor... No me queda nada...
Ando mal de tiempo..., siempre ando mal de tiempo..., y siempre anduve mal de espacio..., pues bien o bueno..., lo que me llegará hoy me ocupará aún un poco más..., y así no sé si tendré vida pero de lo demás..., de todo lo demás..., voy sobrado.
El que están leyendo es un Gonzalo cercano..., muy próximo..., y como siempre..., son las once y treinta y dos..., inmediato.
Apéndice:
Yo fue nombre que di al personaje que se mueve por todas las páginas de Amérikka. Y aún..., después de más de una década se sigue entendiendo mal esa obra monumental... En fin..., a un autor no se le puede culpar jamás de la mediocridad o no de una lectura..., ése..., es un problema de educación pública y privada..., una cuestión de estado..., la del autor es otra..., crear situaciones de estado..., estadios de estado..., grados de estado..., niveles de profesión y profesor... En resumen..., continuos pilares de civilización.
Y Yo..., ese Yo..., siempre fue la manifestación de un amor crítico..., como todos los miós..., siempre he sido un amante exigente... Y así de la lectura de Amérikka se puede prefigurar una caída o crack..., y una resurrección... En una propuesta para este tiempo/espacio de bases más sólidas..., y sólo la transparencia deja ver y probar la solidez.
De Yo..., o Gonzalo.
Apéndice:
Por esa Amérikka que me llevó dos años le exijo al país..., prensa escrita..., dicha..., o visualizada que apoye a Obama contra ese lobby médico que pretende dejar fuera del sistema a cincuenta millones de seres..., de ciudadanos americanos..., una vergüenza para cualquier país que se precie..., y dado el tiempo..., vergüenza expresa para todo ciudadano. Los tiempos exigen talla..., y los lobbys pueden comportarse tan mal como cualquier sistema financiero..., excluyentes... Y nadie en este mundo tiene el menor derecho de exclusión de nadie ni de nada. Claro y para toda la eternidad. En este mundo/nave vamos todos..., con todo.
Valga este segundo apéndice como una prueba más de mis hoy por hoy..., en Otoño..., si tengo tiempo..., se darán más..., pues este mundo aún me debe un par de hechos..., y..., como saben..., no podrán ser más que de historia.
Tan próximo como exigente.

martes, 1 de septiembre de 2009

Tiempo

Veamos algún tiempo de Gonzalo Conde Escuredo:




























No está mal..., no..., para ser sólo uno de los fondos desde los que me muevo..., veámoslo bajo una de sus comprensiones absolutas:

Estarán conmigo en que mejor..., en que mayor..., en que exacto..., y por lo mismo..., en que Arte.

De Gonzalo o Yo.

Apéndice:

Google me escatima entradas..., juzga..., y me parece un exceso..., pues para hacer algo así de mí se debe partir de un juicio enorme..., juicio que se debe probar..., a mí con que me consiga ese comentario máximo que un día le pedí que hallase en toda la red..., ya me vale o me conformo... Lo demás..., no pasa de la mala medida o momento de regla.

Para juzgar se debe no sólo saber más..., sino que además se debe probar..., y así..., de inmediato o más próximo.

De Gonzalo.

Un ejemplo: observen este blog desde lo más alto..., y desde esa visual..., díganse si podría presentarse mejor o mayor.

lunes, 31 de agosto de 2009

Espacio


Vean aún más clara la imagen de ese espacio:
De Yo.

Espacio/Tiempo


Soy espacio/tiempo..., y es algo que ocupa todo el espacio y todo el tiempo.

Amérikka: del 13 del 1 de 1997 al 22 del 12 de 1998.

Y no se pueden hacer una idea exacta..., verdaderamente completa.

De Gonzalo.