lunes, 30 de noviembre de 2009

Otoño CatorcE

Mi posible o imposible publicación en papel.





Mis intentos de edición en papel han supuesto para mí..., y hasta la fecha..., una absoluta pérdida de tiempo... De ahí que desde hace nueve o diez años..., que no lo recuerdo con exactitud..., no me haya molestado en dedicarle a esa ingrata tarea ni un minuto de tiempo.



Y es que las editoriales..., de lo que sea..., apuestan en un noventa y nueve por ciento por la artesanía.



Cuando no..., pretenden que uno pague su publicación..., en fin..., sin más comentario al respecto.

El caso es que me dio un pronto..., me apetece verme en papel..., y tras esa década..., vuelvo a intentarlo..., y así llevo unos días mandando un correo electrónico a algunas..., correo..., que en el apartado asunto..., dice:

Tanteo mi posible o imposible edición en papel.

Para conocerme un poco basta con teclear mi nombre completo en la Red: Gonzalo Conde Escuredo.

Con esto pretendo sólo dar con algún interés.

Y es que desde mayo de este año me estoy editando y publicando en la Red..., y a mi gusto..., y creo que en cuanto a ese gusto no me presento mal..., más..., no creo que editor alguno me pueda presentar mejor.

Resultando mis entradas..., todas..., de cierto buen gusto y mayor aún calidad.

Sí..., preciso para mí de una excepcionalidad..., y par..., par a mí... Pues un editor lo único que tiene que hacer..., y para conmigo..., es únicamente imprimir..., todo lo demás no sólo pasa por mis manos sino que además lo muestro hecho.

Y no..., no..., no me voy a mover en otro plano más que en el del correo electrónico... El que quiera que lo abra y el que no..., que lo deje. Pero no emplearé otra vía..., ni mayor molestia..., pues..., la verdad..., considero que ya en sí soy de un valor que raramente se da..., ni en volumen de obra ni en calidad...

Me muestro..., me expongo..., nada pues tengo que demostrar.

Y así Gonzalo Conde Escuredo está abierto a todo editor de este mundo que manifieste un interés claro por mí... Y pasarán años hasta que vuelva a intentarlo.

De Gonzalo.






miércoles, 18 de noviembre de 2009

Otoño OchO

Gonzalo Conde Esccuredo es Autor..., y así..., si escribo:


Si especie..., mutación.


Mi línea se está comportando como lo que es..., curso mayor.



En Historia o Ciencia Natural se debe entender lo que sigue..., se ha de dar una orden de ser para variar cosa..., y nada en la naturaleza carece de ser..., pues..., si naturaleza..., ser.

La evolución darwiniana no comprende la revolución..., y por lo mismo no prueba el paso..., no traduce la revolución de la especies pues por sólo evolución no se daría más que una en todo este universo o cualquier otro. Y así insistimos:

Si especies..., mutación.

La información la recoge el sistema nervioso..., y es cifrada en el cerebro..., y es éste el que ordena una u otra mutación. No es la parte lo que rige el todo..., es el todo lo que rige cada parte..., y así no es que un dedo salgan dos..., o una aleta..., es el cerebro el que toma esa decisión por la información que le llega a través de sus sentidos..., y decide por supervivencia...., y así..., por adaptación no evolucina..., no tiene tanto tiempo..., muta.

Y así la evolución explica poco..., y así si durante miles de años no se da cambio alguno..., cómo se explica que en el trascurso de un infinitamente más pequeño surja especie..., cómo..., si no por mutación.

Por la evolución darwiniana no explicas ni el hombre como especie..., te faltará..., como en todas las especies..., eslabón tras eslabón..., pues se da salto..., y salto cualitativo..., salto mental.

El principio es siempre de creación.

No es ciencia natural..., es historia natural. Por nacimiento/muerte..., por vida. Y así toda mutación es por vida..., por exposición..., y así se traduce.

Sin mutación no se explicaría ni el paso del hombre desde la caverna al rascacielos. Pues misma mente o ser..., misma cosa... Hubo que regir tal montón de cambios en el pensar que difícilmente se podrían suponer como un algo paulatino..., y si como revoluciones mentales..., fuego..., rueda..., metales..., neolítico..., civilización... Y así la mayor mutación que se dio fue..., y hasta el momento..., o nueva especie a hallar..., en el hombre..., su cerebro le hace innecesario mutar cualquier parte pues puede crear cualquier cosa... Pues el hombre no es hombre por las manos..., por los pies..., por los brazos..., por el tronco..., ni porque camine erguido o agachado..., lo es por grado cerebral..., y así no por parte alguna..., sino por todo. Y así se hizo y hará con todos los brazos mecánicos que precise..., pies..., troncos..., cabezas de tornillo o alfiler... Cuando la mutación alcanza el cerebro..., el grado ya sólo se expresa y manifiesta ahí...

Escribo esto para que entiendan que un país por atrasado que esté puede en tres generaciones ponerse en el siglo veintiuno..., miren..., el grado mental está dado y sólo precisa de una continua animación.

Nos regimos aún..., y en casi todo saber..., por decisiones tomadas en el siglo diecinueve..., saber que..., no lo duden..., fue... Y así si un estudio natural no comprende el ser..., lo más probable es que no llegue a comprender jamás nada..., pues no deja de moverse en círculos.

Y vale para toda materia dada por sabida y jamás tocada o vuelta a tocar... Las universidades acaban por volverse patios de colegio..., grados de parvulitos..., en un proceso que puede llegar a ser en un momento mal dado muy difícil de parar..., basta recordar la historia un poco para entender que se puede pasar de barbarie a civilización y de la misma a barbarie...

Un ejemplo... Nuestras universidades..., y en todos los continentes..., han perdido el concepto universal para sólo mostrar el más popular..., y así..., en pleno siglo veintiuno se enseña pueblo..., cuando la realidad de esta Tierra es ciudad... El barbarismo tiende siempre a ruralizar.

Y así si la ciencia no comprende el ser..., va a ser muy difícil que sea capaz jamás de explicar cualquier historia..., humana..., animal..., vegetal..., o mineral.

Toda teoría ha de explicar más que ocultar..., y así si una teoría como la de la gran explosión ha de callar más que explicar..., yerra ya en el principio de exposición..., pues si la materia ni se crea ni se destruye..., sólo se transforma..., esa teoría se está erigiendo sobre lo peor... Pues el principio que cabe deducir de esa transformación es el de eternidad. Y así en toda teoría ha de caber la mayor certeza y en caso alguna la mayor duda.

El comportamiento más natural ha de ser aquel que invite a la mayor claridad y así el mayor saber y la mayor praxis sólo pueden darse tras la mayor transparencia..., decidirse por ella es tanto como animar el saber por no dejar de cursar.

Gonzalo Conde Escuredo es hoy..., Otoño.