La exigencia de contiua prueba es pilar para todo curso.
Miren..., y miren porque la pueden ver..., colgué en la Red mi "Fundación del Sistema Financiero" y allí está para probrarse. Pues en una economía de mercado..., y desde que el mercado existe..., esto es..., desde hace milenios..., el préstamo es..., y tanto es así que se puede afirmar sin temor a equivocación alguna que..., que el préstamo es tan viejo como la prostitución. Pues uno y otra se dieron y dan por mercado.
Y así la buena o mala marcha del mercado depende directamente de la mala o buena gestión de su sistema financiero..., público y privado.
El siglo veinte dio a esta gestión ya de por sí buena o mala un nuevo giro..., hizo que pasase de milenios en manos de un propietario a estar dirigida por individuos que en su mayoría no arriesga su capital o valor..., pues puede carecer de él. El riesgo se multiplica por cien..., y se multiplica por cien pues además de carecer de capital o valor..., se dicta a sí mismo incentivos para acumularlo..., y así una acumulación de capital en tan escaso tiempo..., estamos hablando hoy de un máximo de decenio..., nada en la historia de la acumulación de capital..., hace que el riesgo de cien pase a mil..., a mil por hora.
Lo que es curioso es que dándose este fenómeno de riesgo multiplicado..., las administraciones..., no se protegiesen con un control par... Hoy..., sigue sin darse.
Mi línea vale para enfrentar ese riesgo..., pero para mí la bobada se daría si una vez más se tuviese que enfrentar al mismo.
Miren..., se está poniendo en riesgo desde la compañías más grandes de esta tierra: informáticas..., automovilísticas..., constructoras..., químicas..., tecnológicas..., hasta las más individuales y pequeñas: bufetes de abogados..., clínicas odontológicas..., peluquerías..., tabernas..., pequeño comercio... Se lo lleva todo por delante..., y su valor puede pasar en un sólo año de cien a diez..., o nada.
Resulta pues un tanto más patético entender este descontrol..., pues si afecta a todos..., y su corrección es pagada por todos..., cómo todos no claman por un control. Pues tras el ciclo..., cada vez más corto..., pagan todos..., regalan su valor..., y así si una empresa ha acumulado valor en tres o cuatro generaciones..., asiste a un crack provocado por la ambición sin límite y escrúpulo de una sola generación que además no arriesga nada pues su riesgo es el único que sobre esta tierra va blindado. Esto es..., mandan a la quiebra el sistema financiero quedándose en la calle con unas pensiones que podrían mantener toda la población de una localidad pequeña.
Un ejemplo cercano y tan glorioso como práctico. Hace un mes o dos uno de estos ejecutivos fue retirado del BBV (un banco) por uno de esos movimientos de poder..., y se fue a la calle con una pensión de tres mil millones..., pues bien..., lo vi en un noticiario..., salir..., y con cara de pena..., no sé..., como esperando aún un reconocimiento social..., una medalla al valor..., o un título nobiliario... Pues bien..., lo único que hizo ese individuo y en todo su ejercicio en ese banco fue pensar en cómo se puede exprimir una nómina o préstamo un poco más..., y un poco más..., y un poco más... No hizo..., y con seguridad..., absolutamente nada más..., probado quedó que jamás pensó ni el riesgo de esta tarea tan poco extenuante para él y tan trágica para el mercado.
Mi obra es una obra social..., esto es..., invita a quitar conclusiones par no tener que afrontar una bobada igual... Y la conclusión es simple: nada se mueve aparte en naturaleza alguna..., el sistema financiero..., por su capitalidad en un mundo de mercado..., todavía menos. Y así..., si todo es todo..., cada aparte es un riego..., y mayor cuanto mayor... Y saber obliga.
De Gonzalo y como prueba de Yo.
