Antes de nada les quiero aclarar esa edad..., de cero a cinco años..., es un tiempo ideal y único para que los niños y niñas jueguen con cromos..., pues a esa edad no se coleccionan..., simplemente se arrugan..., rompen..., o tiran. Es una edad en la que aún un garabato es algo más de lo que representa..., y un cromo es todo lo que representa..., esto es..., aburren bien..., cosa que por otra parte no dejan nunca de hacer..., por eso es bueno dejarlos en manos de los niños y a esa temprana edad.
Medios.
Se suele decir que los medios de comunicación crean opinión..., siento disentir..., para crear opinión tendrían que ingresar entre su personal a creadores..., pero lo cierto es que no..., que no es así..., y por lo tanto es muy difícil que puedan crear opinión alguna..., lo que hacen es fomentar o respaldar alguna que otra opinión..., y opinión más o menos vieja o antigua dependiendo del origen de su creador. Y es así como se respaldan opiniones del diecinueve..., dieciocho..., diecisiete..., y en los casos más extremos..., auténticas opiniones de principios del cuaternario.
Recuerden algo que es pura evidencia: sólo crea opinión quien crea..., absolutamente nadie más...., pues el que no sólo repite opinión..., curso..., y hay quien se pasa la vida repitiendo el mismo curso... Y no..., no es que no esté el tiempo..., que también..., es que termina por no saber ni lo qué es ni dónde está.
Apéndice.
De la educación y sus consecuencias.
Hasta los cinco años el niño/niña se ha de portar como tal..., como un bárbaro recién llegado..., que lo primero que hace es destruir..., cosa que hace cualquier otro cachorro igual de animal..., y que es sano pues es parte de su naturaleza y educación..., cosa que por tanto debe hacer como la más íntima y real expresión de su tiempo..., de su ser... Hecho lo cual..., entra en civilización..., a partir de ahí ni un cromo o bobada más..., pues su mente no se debe fijar sino abrir y abrir y abrir..., pues todos los cursos finan con la edad..., con toda la edad.
Apéndice de historia.
Ley de pueblo.
Ojo por ojo..., diente por diente.
Esta vieja ley semítica..., tanto judía como árabe..., sigue hoy..., ya entrado el siglo XXI..., vigente... Miren..., todo el Antiguo Testamento es una enseñanza de pueblo..., que se debe leer así..., era igual de entendida para los judíos como para cualquier otro pueblo semítico o no..., igual de comprendida..., son las mismas actitudes..., las mismas preguntas y respuestas..., y es tan así que Mahoma jamás se planteó ni la menor duda al respecto..., esa vieja ley era la suya... Y no pretendió más que dar también reyes a los demás pueblos semíticos... Una ley..., un rey...
Pues bien..., un estadio aún sin superar. Pues la civilización juzga..., no asesina..., carece de tal necesidad. Una civilización prueba..., no sospecha..., carece de tamaña y oculta necesidad.
Traducción: si Israel tiene pruebas de un delito recurre a la justicia internacional. Si Hamás tiene pruebas de un delito recurre a la justicia internacional. Y si probado: busca y captura..., para juzgar.
Los juicios de pueblo condenan antes de juzgar..., los civilización sólo se mueven y deben mover bajo prueba..., y sobre barbarie..., siempre sobre barbarie.
De Gonzalo... De la opinión.
