
El tiempo se empeña en hacer de mi espacio un Museo. Mi mujer pinta..., y esta vivienda está llena de cuadros..., mi padre pintaba..., y esta vivienda está llena de cuadros..., yo escribo..., y esta vivienda está llena de libros..., yo fotografío y esta vivienda está llena de fotografías..., yo entré en escultura..., y está vivienda estará plagada de formas.
Por si todo esto fuese poco..., mi madre..., mi pequeña Margot..., mi Margotín..., y valga Margotín para hacer aclaración que mi madre me dio tras leer la entrada: Mi pequeña Margot. Decía en ella que su padrino la llamaba Margotita..., y no..., era Margotín..., y tiene su explicación..., su padrino estaba casado con una francesa..., una hija de uno de los ingenieros que hicieron el canal de Suez..., y así el diminutivo en francés no podría ser nunca Margotita..., y sí..., Margotín... Y añadió algo que yo no sabía..., ese padrino suyo pagó siempre el servicio doméstico de mi madre..., y hasta el final de sus días... Esto es..., no debió de dejar de quererla nunca.
Dejemos esta maternal aclaración para entrar en mi vida y vivienda como Museo... Mi madre ya me había pasado su dormitorio..., que tuve que dividir..., pues bien..., está a nada de pasarme el dormitorio de mis bisabuelos..., exactamente el dormitorio de Benito Corbal y mujer..., el mismo que da nombre a una calle de la ciudad de Pontevedra... Y si el de mi madre tiene más de medio siglo..., y gallego..., pues es en castaño y con adornos de concha compostelana..., el de Benito Corbal debe tener más de un siglo..., y sí..., es exquisito..., pero el trabaja que me va a dar..., todo..., todo pasa por mis manos..., y sí..., tendré que arrancarle alguna polilla..., y más de una mano de cera para dejarlo a mi gusto..., para hacerlo a mí. Un mes de trabajo..., y es un cálculo a ojo..., y haré lo que hice con el de mi madre..., lo dividiré..., y..., bajo mi criterio o criterio máximo o de autor..., le daré un nuevo estado..., para abrigar así algunos de los contenidos de mi hija..., mujer..., y míos...
Esta vivienda es un bazar..., tendré al tiempo que tirar..., la verdad..., nunca dispuse del suficiente espacio..., y debe ser por algo así por lo que desde que recuerdo me tuve sentir universal.
Un camión es lo que me va a mandar desde Vilagarcía..., y según me dijo..., mi hermana Dolores..., su marido Miguel..., y su hijo Miguel..., llevan una semana desmontándolo... Creo que me lo enviará por Retro..., una empresa de espíritu social..., desde aquí decirles..., que me lo mimen..., porque sólo el dios puede imaginar lo que podré hacer con esos muebles... El genitivo sajón lo expresa bien: pasarán a ser como yo..., esto es..., de..., Gonzalo´s.´Esto es..., más de mí que de mis bisabuelos.
La mitad se lo pasaré a mi hija..., imagínenselo..., un montón de pósters compartiendo espacio con muebles centenarios... En fin..., no tengo ya ni por donde moverme..., y si por algo me gusta esta vivienda es por lo patios...
Pues bien..., haría espacio de Gonzalo de cualquier parte de este mundo..., de eso estoy completamente seguro..., de éste o el más remoto que pueda caber en mente alguna y sin desechar imaginaciones cósmicas..
Un Museo sí..., pero son las once y veintiocho minutos de esta mañana..., y esta letra va en vivo..., esto es..., un Museo Vivo..
Me acaba de llamar mi mujer..., mi madre manda el camión hoy..., sale de Vilagarcía a las cuatro de la tarde..., y lo tendré por aquí sobre la seis y media..., señor... No me queda nada...
Ando mal de tiempo..., siempre ando mal de tiempo..., y siempre anduve mal de espacio..., pues bien o bueno..., lo que me llegará hoy me ocupará aún un poco más..., y así no sé si tendré vida pero de lo demás..., de todo lo demás..., voy sobrado.
El que están leyendo es un Gonzalo cercano..., muy próximo..., y como siempre..., son las once y treinta y dos..., inmediato.
Apéndice:
Yo fue nombre que di al personaje que se mueve por todas las páginas de Amérikka. Y aún..., después de más de una década se sigue entendiendo mal esa obra monumental... En fin..., a un autor no se le puede culpar jamás de la mediocridad o no de una lectura..., ése..., es un problema de educación pública y privada..., una cuestión de estado..., la del autor es otra..., crear situaciones de estado..., estadios de estado..., grados de estado..., niveles de profesión y profesor... En resumen..., continuos pilares de civilización.
Y Yo..., ese Yo..., siempre fue la manifestación de un amor crítico..., como todos los miós..., siempre he sido un amante exigente... Y así de la lectura de Amérikka se puede prefigurar una caída o crack..., y una resurrección... En una propuesta para este tiempo/espacio de bases más sólidas..., y sólo la transparencia deja ver y probar la solidez.
De Yo..., o Gonzalo.
Apéndice:
Por esa Amérikka que me llevó dos años le exijo al país..., prensa escrita..., dicha..., o visualizada que apoye a Obama contra ese lobby médico que pretende dejar fuera del sistema a cincuenta millones de seres..., de ciudadanos americanos..., una vergüenza para cualquier país que se precie..., y dado el tiempo..., vergüenza expresa para todo ciudadano. Los tiempos exigen talla..., y los lobbys pueden comportarse tan mal como cualquier sistema financiero..., excluyentes... Y nadie en este mundo tiene el menor derecho de exclusión de nadie ni de nada. Claro y para toda la eternidad. En este mundo/nave vamos todos..., con todo.
Valga este segundo apéndice como una prueba más de mis hoy por hoy..., en Otoño..., si tengo tiempo..., se darán más..., pues este mundo aún me debe un par de hechos..., y..., como saben..., no podrán ser más que de historia.
Tan próximo como exigente.