viernes, 29 de enero de 2010

De Yo: historia local.

De Yo: historia local.



Me llegó una invitación..., hace una semana..., para asistir a un acto social..., quiero que la vean:













José Conde fue mi padre..., y fue pintor. Las dos reproducciones que ven aquí son suyas. Y nadie..., que yo sepa..., trabajó más con Risco..., en su segunda mitad de vida..., pues se llegan años..., que él. Y no es por otra cosa que se permite el lujo de retratarlo en una de sus posturas más íntimas.


Mi padre es éste:


A mi madre le gusta especialmente este autorretrato..., a mí también. Y sí..., aprecio a Vicente Risco..., si bien..., han de saber que compartí su lectura con la de los gigantes..., lectura que siempre fue la mía. Y sí..., es el creador de la generación Nós..., pero yo suelo destacar más..., su intento de colocar esta pequeña ciudad en su tiempo..., lo aprecio más como creador de "La Centuria". Y es que las lecturas de la generación Nós..., son..., lo diré con suavidad..., inexistentes.



La obra que presenta "o padroado da fundación Vicente Risco" es una trabajo mano a mano..., un trabajo de diaria amistad..., de cotidiana intimidad...


Uno y otro son personajes de nivel gallego..., esto es..., más allá del grado local...., mi padre tiene obra en Vigo..., Pontevedra..., Ourense..., Santiago..., y muchos hogares de toda esta tierra y con poca excepción... La mitad de su obra gráfica aún está por editar..., y el volumen de lo que tocó es vasto..., debe darse poco tema gallego que mi padre no haya tocado..., poco o ninguno..., y de su tiempo..., estoy seguro.


La obra de Vicente Risco es más de preludio que artística..., más de prólogo... Por eso..., los años no dejarán de caerle encima..., y ocupará un primer lugar su etapa más joven..., más universal..., y si el resto de su obra carecerá de encanto..., su "La Centuria" no lo perderá nunca..., pues es la única obra de toda la generación Nós..., pero anterior..., que se coloca a la par del futurismo como movimiento de un tiempo continental.




La de mi padre tendrá cada vez más fuerza..., pues es el único expresionismo..., en el tiempo..., que se da en Galicia. Su variada producción gráfica se mostrará algún día como lo que es..., vasta y potente. Y su pincel..., de su última etapa..., ágil..., libre..., y colorido..., como si por fin se desprendiese de los barnices del tiempo.


Acabo de presentarles a dos personajes de nivel Gallego que nada tienen que envidiar a ningún otro..., y en sus respectivas tareas..., más..., es un tanto patético que mi padre no tenga ya un nombre de calle en cada provincia gallega.


Más..., el arte gallego y hasta el tiempo de mi padre se comporta como copia..., todo el arte gallego... No se da ni una sola figura original... Mi padre..., por volumen de obra y particularidad..., es figura máxima. Y el resto son copias del dieciocho..., diecinueve..., y principios del veinte... Así se puede resumir el arte gallego..., como su literatura..., como su política..., la generación Nós..., políticamente..., no es creativa..., es copia de la catalana... Se da poca o nula singularidad. Y es que la creación es grado aparte.


Son las once y treinta y siete minutos en horario..., París/Madrid/Roma..., pues en lo tocante a luz..., el horario gallego es el de Lisboa.


No..., no fui..., pero no por la colaboración desinteresada de la familia Conde Escuredo..., mi familia..., ni por la sabia y perdurable presentación que hizo el padroado de la fundación Vicente Risco..., pues desde aquí les digo que comprende no sólo presente sino futuro..., ni por el grato interés que presenta la Concellería de Cultura de mi ciudad..., no..., no fui..., porque le va tocando a la Xunta dar a mi padre el lugar que merece..., y..., y..., y..., por ir contra mi forma de ser casi toda vida social..., a mí me encanta..., pero en la intimidad.


Esto que han podido leer es historia gallega..., ahora daré un par de apuntes de historia local..., para que aprecien la diferencia.


El único Conde Corbal que conocí en vida fue mi padre..., y el único Conde Corbal..., con tal grado..., sigue siendo mi padre..., que sí..., que tuvo un hermano que vi un par de veces y de lejos..., y del que he de confesar que jamás me produjo interés alguno. Era un médico más..., y absolutamente nada más..., no creo que tuviera ni media lectura aparte. Y sí..., lo cobró todo en vida..., y nada le queda por legar... Y si no utilizo casi nunca el segundo apellido de mi padre es porque no lo precisé nunca para nada..., más..., no se me ocurriría nunca colocarlo por delante del mi madre..., esto sólo signo inequívoco de alguien que se querría aprovechar..., y así me empeño en mi apellido Escuredo..., que por aquí..., y en este mundo local..., aún levanta ampollas..., y entre alguno de mis primos que aún van de hijos de médico..., que hay que tener valor..., todavía más. Y así el recuerdo de su padre no pasa de sus pacientes..., del kiosco de la viuda..., pacientes que..., por supuesto..., se van muriendo..., que..., recuerdan un médico porque no han visto ni leído nada..., en cualquier otra condición recordarían y renocerían algo más. No..., no es un mundo de pena..., es un mundo que pena.


Son las doce y un minuto..., tomaré un nuevo café para dar paso a una segunda consideración local..., que creía no tener necesidad de volver a tocar..., pero que me recordó mi madre..., vuelvo en nada... Son y nueve minutos..., y si no fue en nada..., han de reconocer que en fue en muy poco.




Veamos ahora la manifestación local que me interesa... Dice mi madre que esa obra conjunta de mi padre y Vicente Risco..., que titularon "El Orense Perdurable"..., está aún por juzgar..., esto es..., está en el Supremo.


Y así..., uno sujetos locales..., según me cuenta mi madre..., han ganado pleito sobre dos figuras gallegas..., sujetos locales que carecen de toda historia..., y..., por lo mismo..., de toda idea... Veamos sus nombres..., un periódico tan local que se dice llamar La Región..., un abogado con poca vergüenza..., pues intenta pasar a alguien que tuvo nunca una idea de nada..., por un genio de las ideas..., un tal Atrio..., y unos descendientes de alguien que no creo haya una idea en su vida..., pues lo probaría alguna obra..., un tal Huete..., y empiezo a temer que alguno de estos Huetes quiera pasar algún día como autor de una de mis obras... Decir sólo que toda la obra editorial de este periódico local..., toda..., y en toda su existencia..., no pasa de hoja parroquial..., qué idea se podría desprender de tres sujetos locales que no han tenido una idea y obra que lo pruebe en su vida..., ni personal ni familiar..., ni de hoy ni de nunca.


Me dice mi madre que tuvo que llevar este caso..., por mal o ignorantemente juzgado al Supremo... Su abogado debe ser un idiota..., no se me ocurre otra cosa..., pues se está tratando de Obra..., de Idea..., y les puede asegurar porque los conozco..., ninguno de estos fenómenos locales sabe lo que es una Obra ni una Idea.

Se está tratando un derecho de autor..., que..., para defenderlo hay que serlo. Y estos fenómenos no son autores de nada y que se sepa o pueda probar más allá de cuatro testimonios de ignorancia par o peor intención que..., se prueba..., por obra. Las ideas se prueban por Obra..., si no se da..., a quién demonios pretenden engañar.


Pero si por conjunto estos tres fenómenos sociales son de cultura cero..., no es que no leyesen nunca a Risco..., que tampoco..., es no han leído más que el periódico local. Y alguien que sólo lea un periódico local qué idea puede tener de nada.

Esto es una afrenta a todo mínimo grado de conocimiento..., y de una perversión que sólo puede tener cabida en un esperpéntico mundo local..., dicho en términos de Valle..., Valle-Inclán..., de grotesca comedia bárbara.

De Gonzalo es Gonzalo Conde Escuredo.

Apéndice.


Toda justicia está obligada a saber..., en caso contrario..., no pasa de derecho bárbaro o medieval..., y jamás impartirá justicia..., sino y sólo ignorancia.